jueves, 1 de marzo de 2012

Humanización Vs Empatía

Como viene siendo habitual, antes de empezar con cualquier tipo de explicación, voy a echar mano de la RAE para las definiciones:

Humanizar:
1. tr. Hacer humano, familiar y afable a alguien o algo.
2. prnl. Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno.

Antropomorfismo
      (De antropomorfo)
1. m. Conjunto de creencias o de doctrinas que atribuyen a la divinidad la figura o las cualidades del hombre.
2. m. Herejía de los antropomorfitas.
3. m. Tendencia a atribuir rasgos y cualidades humanos a las cosas.

Empatía
1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Tras las definiciones, creo que debería cambiar el título del post por "Antropomorfismo Vs Empatía", pero ya que fue la primera elección a raíz de la acusación que recibió un "Cuento canino de Navidad", lo mantendré.
Es curioso cómo cuando hablamos de empatía en el mundo del perro mucha gente enseguida nos suele acusar de estar convirtiéndolos en humanos, de pecar de antropomorfistas. Cuando empatizamos con un perro no le convertimos en lo que nosotros somos, quizás, al contrario, intentamos convertirnos nosotros un poco en él, nos intentamos poner en su lugar, pero no a la inversa. 

El acto de empatía es un acto universal que podemos realizar con cualquier ser vivo. Simplemente consiste en vestirnos de humildad, olvidar nuestro egocentrismo e intentar comprender al ser que tenemos en frente, intentar sentir como está sintiendo él en esa situación. ¿Qué problema hay en empatizar con otros seres vivos, o incluso, con seres "inertes"?

No es humanizar a un perro decir que no puede pasarse todo el día dentro de un transportín, es empatía y sentido común. No es humanizar a un perro intentar enseñarle y orientarle hacia lo que esperamos de él en vez de corregirle. Es empatizar. Todos preferimos la educación constructiva antes que la cohercitiva, ¿por qué no emplearlo también con los perros y el resto de los animales? Todos tras trabajar necesitamos un merecido descanso, incluidos los perros de trabajo. Por el hecho de ser perros no tienen que comportarse como máquinas. Trabajo, sí, pero con cabeza y con respeto, empatizando. No es humanizar a un perro tratarlo como a un ser vivo, respetando su cualidades y características físicas.

La próxima vez que vayas a pegar, a gritar, a dar un tirón de correa a tu perro, a restregar su hocico sobre su orín, a pensar "sólo es un perro".. ponte en su lugar y piensa cómo te gustaría que te tratasen. No es "sólo un perro", es un ser vivo con un cerebro muy parecido al tuyo (sobre todo en la parte emocional). Creo que el mayor problema que tenemos es que no somos capaces de empatizar entre nosotros, los humanos, ¿cómo vamos a hacerlo con ellos? Y cuando alguien lo hace, está cometiendo el delito de creer que un perro es un ser humano.

Pongámonos serios, interioricemos un poco y empaticemos más.







jueves, 26 de enero de 2012

La delgada línea entre el trabajo en positivo y la permisividad







Es curioso cómo sigue de desvirtuado el concepto de la educación y el adiestramiento en positivo.

Cuando te llama un cliente y le dices que trabajas "en positivo", lo primero que te suelen responder es "ahhh, sí, con salchichas".. respiras hondo y le explicas un poco la filosofía de tu trabajo.. "ahhh.. pero, ¿si no le regañas? ¿Le dejas hacer lo que le da la gana?"

Pues no, ni una cosa ni otra.

No sé si tendremos que cambiar el nombre a "educación y adiestramiento respetuosos con el perro" o qué. La denominación "en positivo" puede que esté significando "añadiendo cosas" (sean castigos o refuerzos), y la de "sin castigos" no es del todo correcta porque sí se usa el "castigo negativo". ¿Tendremos que cambiar la forma de denominarnos para que la gente entienda cómo trabajamos? ¿O simplemente insistir en que la denominación "en positivo" se use como sinónimo de "respetuoso"?

Trabajar en positivo, sin castigos (positivos) o respetando al perro no es usar sólo salchichas, existen muchos otros refuerzos positivos, variables en función del individuo. Caricias, juegos, llegar al parque, perseguir a unas palomas, saludar al vecino (humano o canino), jugar a practicar habilidades con clicker,... los refuerzos positivos son individuales, no a todos los perros les gusta lo mismo.

Trabajar en positivo, sin castigos, respetando al perro no es ser un "hippie" que deja al perro que haga lo que le de la gana. Por suerte o por desgracia, vivimos en una sociedad en la que existen unas normas de convivencia (aunque mucha gente se las pase por ahí mismo) que debemos cumplir todos los que estamos en ella, seamos humanos, cánidos, felinos, etc.. Pero en lo que nos diferenciamos es en la forma de enseñarlas y en la forma de repartir las responsabilidades. Seguro que con varios ejemplos se ve mejor:

- Ejemplo 1: El perro roba comida de la mesa. ¿De quién es culpa? Pues aunque lo fácil es culpar al perro porque es un glotón, maleducado y te ha dejado sin cena, la culpa realmente es de quien dejó la comida a su alcance. ¿Puedes regañar al perro? No, porque la culpa es tuya. Aunque claro, es más fácil regañarle, cuando no nos damos cuenta de que lo único que conseguimos es que la próxima vez vuelva a robar cuando no le veamos. Sinceramente, prefiero los comportamientos no adecuados (según mi rasero) delante mía que a mis espaldas. Mejor prevenir que corregir.

- Ejemplo 2: Un perro reactivo (o agresivo) con otros perros, que les ladra como loco cuando les ve por la calle. Lo normal, pegarle un tirón, regañarle y enfadarnos con él por hacer que la gente se nos quede mirando por el escándalo. Lo "positivo", entender la situación y actuar en consecuencia. Gestionar las distancias con otros perros, las salidas a la calle (horario y lugar), en ocasiones aguantar el tipo mientras está como un loco, en otras, sacarle de la situación. Pero nunca corregir porque pueden pasar dos cosas, bien, cargar de más negatividad la reacción ("tiene que ser muy malo ese perro porque además siento dolor") o bien y en ocasiones además, reforzarla ("mi dueño también se ha enfadado.. ese perro es muy malo")

- Ejemplo 3: El perro que no acude a la llamada.. bueno sí lo hace, pero cuando el dueño le ha llamado 20 veces y ha tenido que enfadarse... "Es que si no me enfado, no hay forma de que me haga caso". ¿Te has fijado en cuándo pretendes que te haga caso (está en pleno juego con otro perro, está olisqueando algo muy interesante, está comiendo algo que tú no quieres que coma), crees que realmente es capaz, que se ha enterado de que le has llamado? ¿Te has dado cuenta de que cuanto más gritas, menos caso te hace? ¿Has probado a llamarle una vez, comprobar que te ha escuchado y empezar a andar en dirección contraria? ¡A lo mejor te sigue y sin tener que regañarle!

- Ejemplo 4: "Cuando estoy comiendo mi perro no me deja en paz, está todo el tiempo subiéndose, hasta que no le grito y me enfado no me deja tranquilo". No hace falta gritar, ni empujarle. Simplemente no le hagas caso, retírale el refuerzo que le estás dando en ese momento: tu atención. Y luego, si quieres, después de comer, prémiale por dejarte comer tranquilo. Los perros son muy prácticos, si algo les reporta beneficios lo hacen, sino, pasan.. al final, igual que nosotros muchas veces.

Son ejemplos muy escuetos de pequeños sucesos cotidianos que resolvemos con una voz, un empujoncito o un "pssssttttt". El trabajo en positivo engloba mucho más que estos pequeños consejos de parque, pero, todos ellos son pequeñas recomendaciones factibles que no incluyen ningún castigo positivo.

Lo fácil y más cómodo es castigar, regañar, corregir. Lo difícil, lo inteligente, lo que demostraría que somos "seres racionales superiores", es buscar la forma de conseguir lo mismo sin usar nada aversivo para nuestro perro.



miércoles, 18 de enero de 2012

El control basado en el miedo




Es curioso como un pequeño evento mañanero puede dar para empezar a darle vueltas a la cabeza y escribir un post...

Esta mañana, paseando con Avi, nos encontramos con una perrita. Avi, con correa de 3 metros, la otra perrita, blanca, tipo westy, suelta. La perrita viene corriendo hacia nosotras (alejándose de su dueño) y se queda de parada a unos 4 metros, con la patita izquierda levantada y mirando a Avi. Avi, la mira, y empieza a hacer la reverencia y a ladrar (es que es muy basta mi niña..). La perrita (Lula), sigue en la misma posición, alternando mirar a Avi y girar la cabeza.. de repente, sale corriendo describiendo un arco y veo cómo su dueño viene corriendo mientras la llama.. "Vete, que se van a pelear", me dice el hombre.. "No, no lo harán". La perrita mientras, sigue corriendo hacia su casa. Me quedo observando, la perrita seguía corriendo y el hombre iba detrás, llamándola en voz alta (por no decir gritando). De repente, Lula se queda paralizada, agazapada y el hombre la coje en brazos para llevársela al punto de partida, donde la suelta y vuelve a ponerse a rascar el hielo del coche.

Yo me he dedicado a observar. Aunque Avi tiene algún problema con algún perro, en este caso tenía claro que la estaba invitando, de forma un poco basta, eso sí, a jugar. La otra perrita intentaba comunicarse. Sus giros de cabeza al principio los interpreté como más señales de comunicación pero, por los hechos que sucedieron después, más bien estaba mirando el dueño, controlando si venía o no a fastidiarla el poder conocer a un congénere. De hecho, la perrita salió corriendo en cuanto el dueño dejó lo que estaba haciendo (rascar el hielo de un coche) y fue a por ella. Creo que el hombre no se dio cuenta de que la perrita huía de él, no de nosotras. Que prefería irse a su casa antes que ir hacia el dueño.

Avi paseaba con correa porque en esa zona, a esas horas, te juegas una multa (no vivo en una ciudad precisamente pro-perros y no está la economía como para soportarlas porque sí).

Es curioso cómo en vez de fomentar el autocontrol y la responsabilidad, preferimos controlar las situaciones y las acciones de todos los seres y, además, a través de amenazas, del miedo. Basta analizar cualquier evento cotidiano: yendo con el coche, si se sospecha que hay un radar, se pisa el freno por miedo a una multa; yo misma, en ciertos lugares, a ciertas horas, no llevo a mis perras sueltas, por si pasa algún policía anti-perros y me multa; los impuestos se pagan (momento guiño a mis coleguitas, especialmente a Marisol) no por el afán de contribución, sino por si nos pillan y nos multan, y todo el mundo intenta escaquearse (de ahí la famosa frase, "Hacienda somos todos, aunque unos más que otros").

Si nos lo hacen a nosotros, todos los días, ¿cómo no va a ser normal que la gente lo haga con sus perros? Todos hemos visto ese perro que acude a la llamada de su dueño despacio y agazapado.. ¿realmente acude porque quiere ir, o lo hace porque sino la que le va a caer es "minina"?. Quizás vaya siendo el momento de dejar de comparar y equiparar a perros y humanos y entender que ellos "trabajan" mejor por colaboración que por coacción. Ellos, si no tienen algún problema, claro, que primero debería solucionarse, son capaces de autocontrolarse mejor que nosotros. No necesitan de amenazas para hacernos caso, al contrario, precisamente gracias a ellas nos desobedecen. Si tienes un buen vínculo con tu perro, él siempre te preferirá a ti, y siempre acabará yendo.. nuestra impaciencia y nerviosismo suele ser el que hace que vengan más tarde aún.

Volviendo a la perrita de esta mañana, ¿qué hubiera pasado si su dueño nos hubiera dejado en paz? Seguramente nada.. o todo. La perrita podría haberse acercado, podrían haber juegueteado un poquito, haberse "conocido" y luego, cada una de vuelta a su sitio. O bien, al acercarse un poco más, podría haberse asustado y haber vuelto con su dueño. ¿Una pelea? ¡Desde luego que no! Ninguna de las dos perritas estaba mostrando comportamientos agresivos, y, para más inri, Avi estaba atada, es decir, "controlada" (sin coacción) y, si bien, un mal uso de la correa puede desencadenar una reacción, quien escribe, por suerte, no es novata en su manejo. Hasta que el hombre "saltó", Avi y Lula estaban "hablando" (bueno, Avi más bien gritaba, con su delicadeza habitual). Anticipar es importante, pero con conocimiento y a través de la observación, no a lo loco y coaccionando.

Ahora me queda pendiente explicarle a Avi que sea un poco más delicada al "hablar" con otros perros, que puede asustar a los humanos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Mis deseos para el nuevo año

Tengo varios post pendientes de rematar pero.. creo que este es más adecuado por el momento del año y por ciertas circunstancias y acontecimientos que se están produciendo.

Copio lo que hoy mi hermana publicó en su muro de Facebook

"El espíritu crítico es ciertamente una cualidad, pero sería deseable que algunas personas aprendieran a medir el alcance de los daños ocasionados por esta costumbre que tienen de resaltar constantemente el lado negativo de los seres y de las cosas. ¡Cuántas amistades y relaciones se rompen a causa de esta tendencia! Cada vez más la gente sólo se observa para descubrir sus defectos, sólo ven en ...el mundo lo que no funciona, enfatizan y hacen comentarios únicamente de los fracasos y de las catástrofes. Contrariamente a lo que creen algunos, ésta no es la actitud del sabio.

Evidentemente, el sabio no está ciego, ve el mal, no se deja engañar, pero considera que lo esencial en la vida y en los seres es el bien. Sabe pues que el mal está ahí, pero no se ocupa mucho de él. Fija su atención principalmente en el bien, y con esta actitud atrae las fuerzas del bien y las hace crecer en sí mismo, en los demás y en el mundo."
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––-
Omraam Mikhäel Aïvanhov, “Pensamientos cotidianos”


Basándome en él, quiero pedir disculpas a quienes les haya ofendido la traducción que hice del texto sobre César Millán. Realmente no creo que fuera un "criticar por criticar" sino una crítica constructiva y una explicación sobre la base de su trabajo y la metodología que emplea. Alguien dijo que la autora podría dedicarse a difundir su trabajo en vez de destinar fuerzas a hablar sobre otro, pues la misma frase es aplicable a mí, que destiné mucho tiempo en la traducción. Como ya comenté, hay que reconocer el empuje que le dio a la profesión, que dejó claro que no se puede dejar ningún caso por perdido y, en la nueva temporada, pese a los "peros", fomenta la adopción, algo tan importante en este país. Por lo que llevo visionado del programa, parece que ha avanzado bastante pero, todavía no me gusta. Aún así, insisto en la frase que dije, si existe una forma respetuosa, no invasiva, ni intimidatoria o agresiva de hacer las cosas ¿por qué elegir un camino distinto? "Sólo un toque" puede ser demasiado para muchos, no sólo para los perros, también humanos. En cualquier caso, seguiré haciendo lo mismo con la precaución de buscar textos originales en los que no se haga mención explícita a nadie.

Volviendo al texto del muro de mi hermana. Últimamente parece que el sector canino está profundamente afectado por ese mal, el mal de ver lo negativo de los demás y criticar por criticar (y no precisamente de forma constructiva). Estoy viendo pisotones, zapatazos, el todo por el todo, el fin sin importar los medios.. creo que eso no es justo, ni para nosotros, ni para quienes son más importantes, los perros.

Hoy soy educadora - adiestradora en positivo pero ayer no lo era. Sé que por esto mucha gente me criticará y me descalificará pero yo no puedo ni quiero renegar de mi pasado. De hecho, tengo que dar gracias a Charo y a Carlos por todo lo que me enseñaron, por aparecer en mis vidas en su momento y por ayudarme a empezar en este maravilloso mundo. 
Y digo que soy "en positivo" porque otra desgracia que tenemos en este mundo es el de las etiquetas. Necesitamos diferenciarnos, ser distintos, dar una información a terceros que les oriente un poco sobre nuestra forma de trabajar. Decir que usamos refuerzos positivos y castigos negativos es demasiado largo e incomprensible para la gente de a pie. Solo usamos una parte de las herramientas de la teoría del aprendizaje porque las demás causan efectos emocionales y físicos en el perro que no son compatibles con el respeto y la empatía (desde nuestro punto de vista).

Y eso es lo que quiero para este año que entra, más respeto, más empatía, más humildad, más colaboración entre nosotros, aunque solo sea por los perros. No quiero ayudas interesadas, solo bienestar, crecimiento y evolución. Hermanamientos por el bien de los perros en vez de cuchicheos y descalificaciones fruto de nuestro egocentrismo y nuestro afán por creernos más que los demás.

Llenaría líneas y líneas con nombres de personas a las que dar las gracias pero, creo que la mayoría sabéis quienes sois y sino me lo preguntáis :D. Solo quisiera nombrar a alguien que conocí este mismo año y que de repente ha supuesto un torbellino en mi vida: Iván, gracias por pegarme el empujón para "meter el dedo en el ojo" (aunque, no lo niego, yo me apunto a un bombardeo, jajaja)


Que el 2012 venga lleno de sueños hechos realidad y de perros cada día un poco más felices.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

La controversia del encantador de perros


La controversia del encantador de perros.
Traducción del original, The Dog Whisperer Controversy


Por Lisa Mullinax, CPDT

Con la popularidad del programa de televisión, los libros y los productos del encantador de perros, la controversia sobre qué métodos son los más humanos y efectivos para solucionar los problemas de comportamiento de los perros está dividiendo a los amantes de los perros de todo el mundo. Mientras que los conductistas animales, entrenadores y otros profesionales del mundo del perro reconocen que el programa muestra a los propietarios de perros que existe la posibilidad de cambiar su comportamiento (y de hecho, el negocio está creciendo), su preocupación es que el programa da la impresión de que el comportamiento puede ser modificado en horas y que los métodos que se usan producen o incrementan las conductas agresivas.

Este artículo examinará las cuestiones más polémicas e intentará separar los hechos de la publicidad.
Donde sea posible, se darán enlaces adicionales o libros de referencia donde se explican los detalles de la cuestión tratada. Recomendamos a los que no estén de acuerdo con este artículo que lean los enlaces y/o los libros facilitados antes de contactar con nosotros.


“PSICOLOGÍA CANINA”: DEFECTUOSA DESDE LA BASE
En el programa, todas las explicaciones dadas sobre el comportamiento canino se centran en la “psicología canina”, que define al perro como un animal de manada, que necesita un líder. Desafortunadamente, esto tiene bastante poco que ver con el comportamiento del perro actual, y está basado en mitos comunes sobre el comportamiento del lobo.

Dominancia: lobos
La creencia de que los perros son animales de manada que constantemente luchan por su rango se originó con los estudios sobre manadas de lobos en cautividad en los años 40, que se hicieron populares más tarde por los “Monjes de Nueva Skete” en los años 70, y es en lo que los entrenadores basaron sus creencias durante los siguientes 20 años. Estas convicciones incluyen el miedo a que los perros nos puedan hacer daño físicamente, salvo que “establezcamos nuestra dominancia”. Técnicas como el “alpha roll” y las correcciones de correa se recomendaban a menudo como una forma de que el dueño  “estableciera su dominancia” sobre el perro.
Sin embargo, aparecen problemas al basar el entrenamiento de perros en estas premisas porque:
Los primeros estudios sobre los lobos fueron bastante deficientes. En primer lugar, los lobos estaban en cautividad y no fueron estudiados en sus hábitats naturales. En segundo lugar, habían sido capturados de diferentes manadas, creando una estructura social volátil y artificial. Por último, los estudios se centraron en los comportamientos de caza y alimentación, un pequeño porcentaje del comportamiento del lobo. Ninguno de esos factores dio a los investigadores una visión certera del comportamiento normal del lobo. Según un biólogo, este estudio se parecía al usado en los campos de concentración alemanes y polacos para estudiar el comportamiento de los humanos.
Estudios más profundos sobre los lobos en sus hábitats naturales durante los últimos 50 años han revelado que una manada de lobos está formada por una familia: la pareja reproductora que comparte el liderazgo, y su descendencia, que permanecen en la manada hasta los 2-3 años de edad, momento en que se independizan y crean su propia manada. Finalmente, casi todos los lobos se convierten en “alfa” si sobreviven lo suficiente como para emparejarse y criar.
(Bajo la foto: ¿Alpha roll u omega roll?: observaciones más profundas de los lobos en los últimos 40 años han mostrado que este impopular comportamiento es un acto de sumisión, no de dominancia. Un lobo voluntariamente se tumba de espaldas para mostrar subordinación. No hay contacto, por lo que se evita el peligroso conflicto físico)

Dominancia: perros
Los perros no son lobos domesticados. Los perros domésticos evolucionaron de los lobos hace aproximadamente 14.000 años. Los perros muestran comportamientos que los lobos no usan, y no emplean todos los comportamientos de los lobos.
En Perros: una nueva interpretación sobre su origen, comportamiento y evolución, Ray y Lorna Coppinger escriben:
“Hoy en día, la prensa popular canina parece creer que si los perros descienden de los lobos, deberían tener cualidades de éstos. Pero el modelo de selección natural ha mostrado que las características del lobo se han modificado radicalmente. Los perros no piensan como los lobos ni se comportan como ellos”
Observaciones de perros en libertad alrededor del mundo muestran que los perros son animales sociales carroñeros, no depredadores, y llevan vidas bastente solitarias ya que no es beneficioso para un carroñero compartir recursos limitados en un gran grupo con otros animales. Estos perros pueden formar grupos, con animales que se unen y se van al azar y frecuentemente, característica que no está presente en las manadas de lobos.
Además, las formas domesticadas de especies salvajes, como normal general, vuelven a su estado original “salvaje” tras unas pocas generaciones. Los perros, de los que hay muchos individuos salvajes en del mundo, no han vuelto a ser lobos, ni en apariencia ni comportamiento.
Toda esta evidencia desacredita la romántica idea de que los perros son versiones suavizadas de los lobos que conocemos. Como mucho, los perros son versiones suavizadas de lobeznos, que confían en los miembros adultos de la manada para que los alimenten y protejan. En ambas especies, perros y lobos, los cachorros no pelean con los adultos por el rango o los recursos, y los adultos no usan la violencia para mantener a los cachorros sumisos.
Pero no hay que creerse sólo lo que decimos aquí. Mira el siguiente vídeo del experto Ádám Miklósi, explicando por qué el modelo de la dominancia es una visión defectuosa del comportamiento del lobo y del perro:
http://video.pbs.org/video/1488005229/

El resultado final
Por un toque de gracia de la evolución, estamos dotados de pulgares prensiles que nos proporcionan acceso y total control sobre todo lo que nuestros perros quieren, por no mencionar cerebros más sofisticados que nos permiten anticiparnos.
Manteniendo el control de todo lo que el perro quiere, incluida la comida y la atención y no dándoles nada gratis o bajo su petición, no es necesario entrar en luchas de poder con nuestros perros. Ya somos “dominantes”.

(Nota lateral: “Jerarquías en lobos: el concepto, la naturaleza y la importancia del dominio de la jerarquía o el orden de picoteo.. está en discusión en muchas especies. De igual forma, en una manada de lobos natural, la dominancia no se manifiesta como el orden de picoteo y parece tener mucho menos sentido que el mostrado por los resultados de los estudios sobre manadas en cautividad. En una manada en libertad, las reglas de la dominancia no se parecen a las del orden de picoteo, las de un grupo de individuos similares compitiendo por el rango”. L. David Merch. Científico Senior. División de recursos biológicos. US Estudios geológicos)

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Lecturas avanzadas

Libros recomendados


COMPRENDIENDO LA AGRESIÓN

Según la web del programa:
“Los perros agreden por frustración y dominancia. La frustración aparece por la falta de ejercicio y la dominancia por la falta de un líder tranquilo”
Sin embargo, las agresiones es raro que se produzcan por “dominancia”. La frustración causada por la falta de ejercicio es más fácil que produzca problemas de comportamiento como ladrido excesivo y destrozos y puede incrementar otros problemas de comportamiento ya existentes, pero no causa agresión.
¿Qué produce la agresión? La agresión es una respuesta a algo o alguien que el animal percibe como una amenaza. La agresión se usa como protección mediante avisos de agresión (gruñidos, ladridos, enseñar los dientes, etc..) o con actos de agresión (morder).

Los comportamientos agresivos están producidos normalmente por el miedo, debido a diversos factores como:
- La falta de socialización temprana y adecuada
- Falta de entrenamiento
- Uso inadecuado de métodos o herramientas aversivas
- Experiencias traumáticas
- Predisposición genética (cría inadecuada)

Los problemas médicos también pueden producir comportamientos agresivos en los perros. En los últimos 10 años, perros que nos llegaron con problemas de agresividad fueron diagnosticados (por los veterinarios) de hipotiroidismo, síndrome de Cushing, cáncer, infecciones urinarias, displasia de codo y cadera y más. Es por esto por lo que un entrenador profesional debe recomendar a los dueños del perro ir a su veterinario para hacer una analítica de sangre y otras pruebas si sospecha algún tipo de enfermedad.

Otros comportamientos agresivos no tienen causas físicas sino neurológicas, como los desórdenes compulsivos. Un popular vídeo de internet muestra a un perro atacándose sus propias patas. Es un buen ejemplo de un problema de comportamiento compulsivo. Problemas como ese no se pueden cambiar mediante el aumento de ejercicio - de hecho, el perro del vídeo mostraba ese comportamiento al volver de los paseos.

La agresividad también es un comportamiento natural que se usa para proteger los recursos que el animal considera valiosos, como la comida, el territorio o la prole (y algunos usan la agresividad para conseguir pareja). La mayoría de los miembros del reino animal emplean muestras de agresividad para proteger esos recursos. Puede verse en perros domésticos con la comida o la posesión de objetos y la agresión territorial (como la agresión a los carteros).

Independientemente de la causa, cuando las muestras de aviso (de agresividad) no se reconocen o se castigan (como castigar al perro por gruñir sin averiguar qué lo causó), se fuerza al animal a dar muestras más fuertes o incluso pasar a la acción. Muchos de los perros mostrados en el programa son llevados hasta ese límite antes de suprimir el comportamiento.
Cuando un perro es forzado hasta tener que reaccionar de forma agresiva, el sistema nervioso simpático, el que controla lo que la mayoría de la gente conoce como respuesta de “lucha/huída”, se ve comprometido. Si ese área del cerebro se pone en marcha, el sistema digestivo del perro se cierra, así como su capacidad de aprendizaje.
Esto es por lo que cuando tenemos un pico de estrés, por miedo (un oso rodeando tu tienda de campaña), ansiedad (una carta de hacienda) o por un trauma (dolor), la comida no nos parece nada apetente y es difícil concentrarse. Es por lo que la creencia de “la comida no funciona con los perros en la zona roja o dominantes” está tan extendida en la mitología del comportamiento del perro. Cuando se lleva al perro hasta este extremo, está en “modo supervivencia”, no aprendiendo.
Sin embargo, los hechos traumáticos sí se recuerdan. Por lo que si el perro ve otro perro, le ladra y entonces es sacudido, golpeado o conmocionado, el perro no asociará precisamente al “entrenador” con ese comportamiento, que es instintivo. Seguramente asociará los métodos aversivos con la presencia del otro perro, creando una asociación aún negativa.

En los casos de agresión a humanos, si el perro es castigado por gruñir al dueño cuando éste intenta quitarle un hueso, la lección que está aprendiendo el perro no es precisamente que tiene que dejar al dueño quitarle las cosas. En la mayoría de los casos, ese perro aprende que gruñir no produce el efecto deseado, por lo que la siguiente vez tendrá que morder en vez de gruñir cuando el dueño le intente quitar el hueso. Este no es un ejemplo de un perro que se vuelve más “dominante”, sino de un perro que está aprendiendo cómo comunicarse eficazmente con los humanos.
El castigo a veces suprime las muestras de agresión (ladrar, gruñir, abalanzarse, etc.) pero no aborda las causas subyacentes del comportamiento. Para cambiar el comportamiento del perro permanentemente, tenemos que cambiar la asociación que tiene el perro de la situación a través del entrenamiento y la modificación de conducta.
Afirmar que los perros se “vuelven agresivos” por la dominancia ignora una abrumadora cantidad de información sobre la agresividad. Esta explicación se ajusta perfectamente al mantra de Millán “Ejercicio. Disciplina. Afecto” pero no se sostiene ante un análisis profundo.


EJERCICIO

En el programa de televisión, se da una gran importancia al ejercicio como una necesidad primaria del perro. Los perros necesitan hacer ejercicio. Lo que se explica a continuación no es un intento de restar importancia al ejercicio regular. Sin embargo, la mayoría de las razas de perros han sido creadas para desarrollar trabajos concretos que requieren ejercicio tanto mental como físico. Los perros necesitan la estimulación mental tanto como el ejercicio físico.

La estimulación mental, a través del entrenamiento, ejercicios de rastreo u otro tipo de trabajo, satisface las necesidades de ejercicio mental y físico. Pasear a un perro con una correa corta puede ser más fácil para el humano, pero proporciona al perro poco ejercicio aeróbico y no le permite estimularse mentalmente a través de la exploración de su entorno como podría hacerlo con actividades sin correa.
Los ejercicios de estimulación mental también satisfacen las necesidades de los perros limitados físicamente debido a problemas de artritis, displasia de cadera u otros problemas de salud.

El ejercicio forzado, como hacer correr al perro en una cinta de correr, puede satisfacer la necesidad física de correr pero no permite al perro elegir correr ni le reporta estimulación mental, socialización o interacción con el propietario. En la ley federal de protección animal, las cintas de correr se consideran ejercicio forzado y no está permitido su uso en las instalaciones caninas para satisfacer las necesidades de ejercicio de los perros.
Las cintas de correr además requieren la atención permanente del dueño ya que un perro en una cinta de este tipo debe ser supervisado para evitar accidentes, y el riesgo de su abuso es alto. Hay otras muchas actividades como pasear, el entrenamiento y deportes como el agility, rally-o, el pastoreo, rastreo o cursos de señuelo disponibles para los propietarios de perros a través de clubs de raza y grupos locales de entrenamiento que pueden proporcionar a tu perro las necesidades mentales y físicas que su raza requiere.

Consecuencias del comportamiento. Los perros que son reactivos hacia otros perros, gente u otros estímulos que se encuentran durante el paseo pueden ponerse aún peor con una exposición continuada. ¿Se reducirían nuestros niveles de estrés si nos persiguiera un oso? Por supuesto que no. Tu instinto de supervivencia se pondrá en marcha sumiendo a tu cuerpo en estrés para mantenerte vivo.
Los niveles de estrés del perro, indicados por os niveles de hormonas como el cortisol y la adrenalina, se elevarán con cada paseo y exposición al estímulo activante (persona, animal u objeto). Los altos niveles de esas hormonas no sólo producen problemas de comportamiento, sino que también hacen mella en el sistema inmunitario, haciendo a los perros más susceptibles a las enfermedades.
Esta es la razón por la que los programas de modificación de conducta comienzan en entornos poco estresantes, para ir gradualmente presentado al perro la persona, animal u objeto que causa el comportamiento agresivo. No es precisamente televisivo, pero los resultados son a largo plazo.
¿Una necesidad primaria? Contrariamente a lo que se dice en el programa de televisión, una necesidad primaria de supervivencia no es el ejercicio. Si un perro gastara todo su tiempo y energía en hacer ejercicio no le quedaría nada para establecer y proteger su territorio, criar, cazar o buscar carroña. El ejercicio se desarrolla mediante esas acciones.

(Junto a la foto: los estudios etológicos sobre animales salvajes han revelado que cuando los criterios fisiológicos están cubiertos por abundancia de comida y cobijo y no hay predadores, los animales no hacen ejercicio. La conservación de energía es de gran importancia en los animales salvajes y su gasto innecesario no es una estrategia viable. El ejercicio tiene lugar para satisfacer otras necesidades fisiológicas o de comportamiento (por ejemplo, buscar comida, socializarse, buscar cobijo, etc..) "Comportamiento animal" M.W. Fox 1989 pp. 21 a 31)

El entrenamiento y otras actividades dan a los perros la estimulación mental y física necesaria para su completo bienestar. Los perros bien entrenados también son capaces de disfrutar actividades sin correa mucho más a menudo, las cuales les proveen de ejercicio físico y mental adecuado.
Artículos adicionales

DISCIPLINA Y AFECTO: POSITIVO NO SIGNIFICA PERMISIVO
Gracias a un mayor conocimiento del comportamiento, los conductistas y entrenadores hoy usan métodos positivos para modificar incluso los problemas más extremos de comportamiento en los perros con grandes resultados. Esto incluye a perros con serios problemas de agresión que estaban a punto de ser eutanasiados o perros en la "zona roja".
Esto no significa, sin embargo, que al perro no se le pongan límites, reglas o que solo responda cuando se le presenten premios. El entrenamiento y la modificación de conductas en positivo comienzan con el establecimiento de límites claros y controlando los recursos en la vida del perro, incluyendo el afecto y el juego, que no se dan gratis o porque lo reclame. Se hace de tal forma que el dueño siempre tenga éxito, por lo que puede seguir controlando su atención y seguir disfrutando de la compañía y afecto de sus perros.
Si los dueños de perros no ponen algún tipo de norma o límite, se verán forzados a recurrir al castigo ya que no tendrán otra forma de motivar a sus perros. Muchos de esos propietarios dan a los perros todo lo que quieren cuando lo piden (y se convierten en sumisos) y luego castigan al perro para asumir el papel "dominante". Eso no es un problema de comportamiento del perro, es un problema de comportamiento del humano.

EL ESTRÉS EN LOS PERROS
Una de las mayores preocupaciones que los expertos tienen sobre el programa de televisión es que la mayoría de los perros dan claras señales de estar muy estresados, llegando algunos de ellos incluso a morder a la estrella del programa. Aunque mucha gente es capaz de reconocer claros signos de estrés como el ladrido, el gruñido y enseñar los dientes, los perros dan muchas otras muestras sutiles de estrés antes de llegar a esas tan impresionantes. Algunas de esas señales sutiles son:
- Bostezar
- Aumento del ritmo respiratorio sin haber hecho ejercicio físico
- Bajar o echar hacia atrás las orejas
- Lamidos continuos de labios o nariz
- Muda y caspa repentinas
- Cuerpo y rabo agachados
- Movimiento tenso y lento

Si un perro está mostrando estas señales constantemente durante un entrenamiento, es momento de evaluar tanto el método de entrenamiento, como el entorno y el comportamiento del dueño o entrenador. ¿Es el entorno demasiado estresante? ¿Se usan métodos o herramientas que causan dolor al perro? ¿Es aún pronto para pedirle tanto al perro? Todos necesitamos algo de estrés para sobrevivir. El hambre es una forma de estrés, si no tuviéramos hambre, no comeríamos. Sin embargo, los métodos humanitarios y respetuosos con los perros no solo significan ausencia de dolor, sino también, ausencia de estrés innecesario. Un perro que está estresado hasta el punto de estar al borde de la agresión, está asustado o paralizado (indefensión aprendida) es físicamente incapaz de aprender y cualquier entrenamiento realizado mientras el perro está en ese estado es tiempo perdido.

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LA ILUSIÓN DEL CONTROL

¿Están los perros del programa realmente rehabilitados? El término rehabilitación sugiere que el comportamiento del perro ha cambiado, que el perro está curado, de alguna forma, de su problema de comportamiento. Aún así, la mayoría de los perros que salen en el programa siguen siendo controlados con correas cortas y en tensión o reciben castigos continuamente, como correcciones de correa, golpecitos con el dedo o se les pone de espaldas a la fuerza, dando la ilusión de control. Una vez que estos métodos desaparecen, el perro vuelve a su comportamiento anterior. Esto se puso de manifiesto cuando un perro llamado "Casanova" de repente se liberó del collar de pinchos.
Para entender porqué suprimir un comportamiento no es lo mismo que modificarlo, uno tiene que aprender la diferencia:
Modificación de conducta es el proceso de cambio permanente en el comportamiento del perro mediante la exposición gradual (desensibilización) al estímulo que le produce reacción (perro, persona, coche, etc) mientras se le enseña un comportamiento alternativo (contracondicionamiento)
Un ejemplo de esto sería un perro que muestra agresividad hacia otros perros durante los paseos. Lo primero que habría que hacer es enseñarle a pasear bien yendo atado y a prestar atención al dueño cuando no hay perros alrededor (es habitual que estos perros no sepan pasear bien cuando van atados), y luego exponerle gradualmente a otros perros mientras se le piden los comportamientos que se han entrenado. Esos comportamientos se recompensan y la proximidad del otro perro se va incrementando gradualmente. Este proceso mantiene al perro por debajo del nivel en el que reacciona (normalmente denominado umbral de reacción) y gradualmente enseña al perro una respuesta más aceptable bajo situaciones estresantes.
Un perro al que se le modifica la conducta voluntariamente (sin forzarle) ofrece un comportamiento alternativo, como mirar al dueño, en vez de abalanzarse hacia el perro extraño, sin tirones de correa o retención física, permitiendo al dueño premiar el comportamiento deseado, en vez de "corregir" el comportamiento indeseado.
La supresión del comportamiento se lleva a cabo normalmente mediante el uso de la fuerza o la inundación. La supresión para el comportamiento en el momento, pero requiere que el dueño del perro repita los pasos necesarios una y otra vez. Como muchos dueños quieren saber "qué hago cuando mi perro.." ésta parece ser la solución. Sin embargo, la supresión no cambia la causa subyacente del comportamiento, por lo que el propietario debe estar trabajando constantemente para contener los problemas de comportamiento.

La fuerza incluye castigos como las correcciones verbales, de correa, o golpear al perro con los dedos en el cuello. También incluye forzar la "sumisión" poniendo al perro en el suelo de espaldas.
Aunque estas técnicas suprimen inmediatamente los síntomas del problema de comportamiento (si no provocan una respuesta agresiva, que ocurre a menudo), el uso de la fuerza a menudo puede producir problemas mayores porque el perro puede hacer asociaciones entre el castigo y el estímulo (persona, lugar o cosa) que produce la reacción o el comportamiento inadecuado. En muchos casos, la frecuencia o el tipo de castigo deben incrementarse para mantener la supresión mientras el problema de comportamiento se agrava.

Inundación. La inundación es la exposición prolongada y forzada a algo que es o se ha convertido en desagradable. Esta técnica incluye tirar a un perro miedoso a una piscina o meter a un perro reactivo con perros en un entorno con muchos perros. Si tuvieras miedo de las arañas, ¿disminuiría tu miedo si te doy un masaje con un par de tarántulas?
Cuando a un perro se le somete a una inundación, puede "cerrarse" al estrés y no mostrar ningún problema de comportamiento. Esto no es solucionar un comportamiento, aunque a los ojos no expertos el perro no de muestras de agresión (aunque mostrará muchas señales sutiles de estrés). Un perro que está bloqueado o al que se le hace sobrepasar su umbral, a menudo no está haciendo nada.

La principal diferencia entre la modificación de conductas y la supresión es qué pasa cuando al perro no se le contiene mediante correcciones de correa o castigos físicos. En el ejemplo del perro agresivo con otros perros, si el comportamiento del perro ha sido modificado, cuando se rompe el collar (como pasó en el programa), el perro no mostrará ningún comportamiento agresivo y mirará al dueño como se le enseñó en el programa de modificación de conducta.

La verdadera modificación de conducta no es siempre un proceso rápido. Cambiar un comportamiento ya establecido puede implicar una cantidad de tiempo y esfuerzo considerable (mira a los humanos que año tras año intentan cambiar de dieta, establecer rutinas de ejercicio, y demás), y aunque evidentemente no es algo espectacular para la televisión, los efectos son más permanentes que los que se pueden alcanzar con la supresión temporal.

Lecturas adicionales


¿PSICOLOGÍA CANINA O PSICOLOGÍA POPULAR?

La psicología canina o, más exactamente, el estudio del comportamiento animal, no es un completo misterio que se deja a la interpretación de unos pocos individuos. Aunque aún hay muchas áreas en las que nuestro conocimiento es incompleto, hay una extraordinaria cantidad de información probada científicamente disponible.

Lecturas adicionales
- Milenios de contacto humano vinculados a cogniciones caninas poco habituales

Libros
- Por el amor de un perro


CONCLUSIÓN

¿Es el ejercicio importante? ¡Por supuesto! ¿Necesitan los perros reglas y límites? ¡Ciertamente! ¿Necesitamos dejar de equiparar los perros a los humanos y aprender más sobre el comportamiento canino? ¡Seguro! Pero cómo se consiguen esos objetivos es de vital importancia.
Una comprensión básica del comportamiento canino puede dar a los dueños de perros la clave que necesitan para determinar los métodos correctos de entrenamiento y evitar aquellos que ofrecen nuevas explicaciones o psicología popular para vender métodos viejos y peligrosos en una nueva manada. 
El hecho de que se haya probado que la principal premisa del programa es falsa debería ser suficiente para conseguir que los dueños de perros se lo pensaran dos veces antes de usar los métodos promovidos. Sin embargo, en nuestra sociedad mediática, si está en televisión, debe ser cierto.



RECURSOS Y ARTÍCULOS ADICIONALES
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